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jueves, 31 de marzo de 2011

GALA 3; EL REENCUENTRO: ENTRA EL PIRATA.



          IVÁN MADRAZO entra a EL REENCUENTRO para abordar un archipiélago de islas que han montado está semana en la casa. Lleva del brazo a su propia naufraga, para que no tengan que ponerlo todo.


sábado, 26 de marzo de 2011

EL REENCUENTRO GALA 2; 24-03-2011: LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE GUADALIX‏.


LAURA EN AR el 31-03-2011: Mucho más delgada y con muchas más extensiones.
La sonrisa parece cogida con pinzas.





 

Esto del reencuentro es un invento curioso. Una especie de cajón de sastre en el que cabe cualquier cosa y en el que ver interactuar a personajes tan dispares resulta cuanto menos chocante. También es curioso comprobar como a pesar del tiempo siguen siendo los mismos y nos intentan vender las mismas cosas.

En la gala de ayer asistimos a momentos que parecían sacados del pasado.  La entrada de Pocholo, que no se sabía bien a qué iba y que finalmente descubrimos que estaba solo de visita. Menos mal, porque ese personaje está muy desgastado y ya no hace gracia, lo cual demuestra que las cosas tienen su momento y que en televisión todo es efímero. Es absurdo pretender recuperar a Pocholo a estas alturas, al mismo Pocholo con su misma mochila. No tiene sentido. Aunque cuando entró pareció desatar la euforia de los más jóvenes y también de Gerardo, que se alegraron un montón de verle, lo cierto es que al poco rato ya sobraba allí y nadie le hacía caso.

Luego llegó Tamara Seisdedos (nunca conocida como Yurena por mucho que se empeñe) y mandaron a recibirla al pobre Juan Miguel. Ella le soltó un rollo que me levantó dolor de cabeza, sacando a relucir historias pasadas (no cambié no cambié no cambié, sigo siendo la misma pero ya no sufro por tu querer...) de las que no se acuerda nadie, ni siquiera Juanmi parecía acordarse muy bien, aunque disimuló y aguantó estoicamente sin perder la sonrisa en ningún momento. Tiene mérito el hombre. Tamara vive anclada en el pasado y en los tiempos en que la hicieron creer que era una estrella mediática. En fin, igual que Pocholo, desentonaba mucho en la casa, como una reliquia de tiempos pasados.

A continuación, la casa pareció convertirse en un remake de la primera edición de La casa de tu vida, a tenor de la cantidad de concursantes de ese programa que se concentraron allí. David, Natalia, Vanessa y Verónica estuvieron un buen rato entrando y saliendo de una habitación a otra hasta que por fin les hicieron coincidir a los cuatro, y después de barajar todas las combinaciones posibles decidieron que volviesen a entrar las parejas originales, como la primera vez. Esto puede acabar como el rosario de la aurora porque Natalia da la impresión de haber vivido estos años alimentando su rencor y se la veía igual de quemada que cuando su novio la dejó por Vanessa. Casi me da por pensar que ha estado planeando su venganza en este tiempo. Su expresión no presagiaba nada bueno.

Por lo que más me alegro de que entrasen estos cuatro es para ver si consiguen relegar a un segundo plano a Rubén y Chari y sus historias para no dormir. Chari es muy dañina, con esa vocecita tan dulce le va taladrando el cerebro al lelo sin pausa, durante el tiempo que haga falta, nunca se cansa. Le echa en cara todo tipo de cosas absurdas y le acusa de ser lo peor y de hacerlo todo mal. El pobre lelo intenta mantener la compostura, incluso se atreve a ir de duro, juas, pero finalmente acaba derrumbándose y llorando por las esquinas. Ahí es donde ella quiere verlo, hundido en la miseria para acudir en su auxilio, para hacerle ver que es la única, la mejor, y que él la necesita. Sólo así se siente satisfecha. Es más mala que un dolor.

En plató la madre de Rubén sigue torciendo el gesto y se mantiene escéptica ante esta relación. Mucho más coherente su postura que la de la otra Chari, que vive los triunfos de su hija como si fueran suyos. No podía disimular su alegría cuando les vio reconciliados, lo cual no me parece lógico  ni propio de una madre después de todo lo que ha pasado.



El dúo de madres es ahora un trío al unírseles Pilarita, que sigue intentando colocar a su hija a algún tontaina. Madre e hija están dispuestas a cualquier cosa para conseguirlo y los eligen bien, primero Gerardo y ahora Rubén, que no destacan por ser muy espabilados. Pero ni por ésas.







La pareja expulsada fue la formada por Mónica y Juanma, lo cual vino muy bien para aligerar un poco la casa de concursantes del mismo reality. Nadie pareció lamentar su marcha y cinco minutos después nos habíamos olvidado de ellos.





Marta López es una marisabidilla que juega con ventaja porque sabe mucho de todos los demás y lo usa para lo suyo. 





Yola me parece una mujer triste y carente de interés pero por alguna razón que se me escapa goza de bastantes simpatías. 





Juan Miguel no me cae mal del todo, a veces me parece que tiene una cara simpática. El día que consiga entender algo de lo que farfulla tal vez pueda ampliar mi opinión sobre él. 





Sofía pasa mucho de todo y ahí radica su encanto. 







Lara pasa de todo y eso la hace desagradable muchas veces, como si se burlase de todo el mundo. 






Y Jorge se ve buen chaval pero da la impresión de que está haciendo un papel, que a lo mejor no, pero no puedo evitar pensarlo.






A cuenta de esta pareja apareció también en plató Carmen Lomana a comprobar por sí misma los resultados de su labor con ellos, que a la vista está que no sirvieron para nada.




También estuvo Nagore, en una breve aparición en la que dijo que Gerardo era un imbécil.




En fin, cada uno a lo suyo. Dispuestos a interpretar el papel que se les ha correspondido en esta función tantas veces como se les de la oportunidad. Y encantados de poder hacerlo porque no aspiran a más. Ya se sabe;


No es más rico el que más tiene 


   sino el que menos necesita


Escrito por Maltissa; fotos por acrata.

ADELANTO DEL DEBATE:



Algunas fotos de la movida:

LA FIESTA.









DESPUÉS DE LA FIESTA.
DESPUÉS DEL JACUZZI.












LA VERGONZOSA MOVIDA:

TOALLAZO, PRIMERA BOFETADA y TOALLAZO.








SEGUNDA BOFETADA.












TERCERA BOFETADA















EMPUJONES.









TOALLAZO (otro).









EMPUJÓN.

















ELLA INSISTE.







ÉL PIDE MÁS Y ELLA NO SE CORTA.
   


Siguieron con los llantos y gritos.

sábado, 19 de marzo de 2011

GALA EL REENCUENTRO 17-03-2011: LO MEJOR DE CADA CASA.



Al ver por primera vez reunidos en la casa a todos los concursantes del Reencuentro se me vino a la cabeza aquella frase del Feroz cuando supo que las chicas le habían descartado "somos los que nadie quiere". Esa fue mi impresión anoche, que los elegidos eran los últimos de la lista, los que tuvieron que meter porque fallaron las primeras opciones. Unos cuantos personajes mezclados al buen tuntún, sin orden ni concierto. 

De entrada, el grupo resultante no resulta demasiado atractivo. Algunos de ellos están demasiado vistos y no parece que vayan a ser capaces de despertar en la gente el interés que algún día tuvieron. Por ejemplo, Yola Berrocal suena a antiguo, al verla no puedo evitar pensar en otros famosillos de su época dorada, tan cutres y casposos, como Paco Porras o Leonardo DantésYola entró en la casa con una actitud muy digna, como de persona importante. Habló muy poco y eso jugó a su favor, teniendo en cuenta que en cuanto abre la boca pone de manifiesto lo mucho que le cuesta expresarse e hilar una frase coherente. Y encima le colocan de pareja a Luís Miguel, que de dicción tampoco puede dar clases. El peluquero parecía un pulpo en un garaje, con sus tirabuzones y ese traje que debió encontrar en el baúl de los recuerdos de Karina. Vaya dos. No veo que puedan aportar nada nuevo.




La misma sensación tengo con Mónica la virgen, que después de contarnos toda su vida y desgranar sus traumas en la tele durante meses cuesta creer que pueda sorprendernos de nuevo. Y no creo que vaya a ayudarla a brillar el hecho de tener una pareja como Juanma, que al adelgazar ha perdido la poca gracia que en su día tuvo y que ahora tiene un parecido asombroso con el lelo.

Sofía y Chiqui son bastante normales, puede que demasiado para este programa, pero juntas tampoco hacen una pareja muy llamativa y pueden aburrirse y aburrir. Sofía es muy auténtica y me gusta, pero a Chiqui la veo sobreactuada y con una sonrisa muy exagerada llena de dientes.

Marta López entró con ese aire de delegada de la clase, de listilla que está de vuelta de todo en esto de la tele. Es lista y ha aprendido mucho en estos años, sabe lo que hizo mal en su día, sabe lo que gusta y no gusta fuera. Pero es una chica que no acaba de caer simpática, sigue teniendo cara de "primera expulsada".  De todas formas creo que se merecía una pareja de más altura, está claro que Coyote Dax era el plan B.

Los chicos de Las joyas de la corona parecen dos pegotes, dos añadidos que no pintan nada ahí. Los demás por lo visto pensaron lo mismo al verles porque según Lara ni les saludaron. Entre los concursantes de realities también hay clases y éstos están en el escalafón más bajo los pobres. Por otra parte, es evidente que las enseñanzas de la Lomana cayeron en saco roto. Siguen siendo los mismos garrulos.

La entrada de Chari y Rubén no sorprendió a nadie. Qué pareja tan extraña. Qué poco creíble resulta todo en ellos. Diría que se lo están pasando en grande con todo lo que están viviendo, sus caras y sus sonrisas no dejan lugar a dudas. No tienen vergüenza ni quien se la ponga. El momento madres fue totalmente surrealista. La de Rubén con su cara de asco y de permanente mal humor. La de Chari, por el contrario, todo buen rollo y simpatía. En el fondo es tan frívola como su hija.  En fin, casi hubiera preferido que se quedasen las madres a concursar, porque ellos están ya muy quemados y no caen bien a nadie, aunque por alguna razón que se me escapa, esto no les entra en la cabeza a ninguno de los dos. Me aburren solo con verles, el con su pinta de lelo y ella tan... suelta.

La única pareja a la que encuentro algo de lógica es la formada por Gerardo y Saray.  Al menos fueron los únicos que no desentonaban allí. Me gustó volver a verles dentro, tan exactamente iguales a como les vi por última vez. Saray con sus lazos y sus cientos de complementos, con su cháchara imparable, esa forma de hablar que a veces parece que está recitando algo aprendido y otras la vuelve muy cercana, muy normal. Y Gerardo con ese aire de desvalimiento, de perpetuo estupor. Un tipo tan absurdo que resulta difícil de creer que pueda existir alguien así, pero que no hay más remedio que acabar por aceptar que es tal cual lo vemos. Me cae tan mal que llega un momento en que empieza a caerme bien. El numerito que montó con Saray nada más encontrarse en la casa fue lo mejor de la noche. Es posible que estuvieran fingiendo pero aún así fue lo mejor. En cuestión de minutos recuperamos frases míticas e inolvidables: "‘Boas noites Ferrol’, ‘Las cosas como son’, ‘Yo vengo aquí a disfrutar’, ‘Esta casa es el sueño de mi vida’, ‘Vengo aquí a hacer amigos’, ‘… ¡Pilaritaaaaaa!.....’". Ainssssss.

Este programa no es gran hermano. No transmite las mismas emociones y mueve un poco a la risa. Cuesta mirarles de la misma forma y tomárselo mínimamente en serio. A pesar de todo, las primeras horas de convivencia no me han disgustado. Encontré chocante ver a Sofía y a Chiqui dando consejos a Saray sobre la mejor forma de llevar la relación con Gerardo. O ver a Luís Miguel leyéndole a Gerardo el futuro en las líneas de la mano. O a Marta explicándole a Coyote la relación de Saray con Rubén y ChariGerardo le dijo a Lara que le había encantado verla entrar y ella le dijo que en gh le había caído muy bien.

Quién sabe las relaciones que se pueden establecer entre tan singulares personajes. Y dicen que aún tiene que entrar Pocholo, Qué circo. Pasen y vean…


Escrito por Maltissa; fotos por acrata.


ESTO POR NOSTALGIA:

martes, 15 de marzo de 2011

DEBATE 13-03-2011: LO QUE QUEDA POR DECIR.


Lo que queda por decir no es mucho a estas alturas, la verdad. Es curioso lo que pasa siempre con este programa. Durante meses nos mantiene atrapados, intentando no perder ripio de lo que pasa en la casa ni de lo que se comenta en internet. Incluso antes de que empiece ya estamos opinando, con la ilusión intacta ante lo que está por venir. Cuando está a punto de terminar, incluso en esta edición tan larga, empezamos a sentir nostalgia y por muy hartos que hayamos acabado de todo, es inevitable pensar en la siguiente, en el momento en que todo vuelva a empezar. Y lo que acabamos de vivir se nos olvida rápidamente, se queda antiguo en apenas un par de días.

De pronto lo que ocurra con los concursantes ya no tiene interés. De lo que hagan fuera no esperamos demasiado, habituados como estamos a sentirnos decepcionados con sus actitudes. Y en cuanto a los problemas o enfrentamientos que hayan tenido en la casa, enseguida nos damos cuenta de que es absurdo pretender que lo solucionen o que se aclare todo aquello que quedó en el aire. Primero porque hay cosas que nunca llegan a ponerse sobre la mesa, situaciones que parecen no haber existido, que nadie comenta en los programas. Y segundo porque lo cierto es que no tiene sentido volver sobre lo mismo una vez que todo
acaba.  Esa frase que suelen decir los concursantes cuando se despiden: "… ya hablaremos fuera…", la verdad es que se la podían ahorrar. Lo que haya que solucionar debe hacerse mientras dura el concurso porque luego ya no le importa a nadie.


A mí me pasa esto también, ya no me interesa gran cosa la aclaración de algunos conflictos, pero en el fondo no puedo evitar que me quede un sentimiento de frustración, de cosa no resuelta del todo.




El domingo en el debate tuve la sensación de que los tres finalistas no tenían ganas de hablar de lo que habían vivido en la casa, ni de explicar nada acerca de su comportamiento. Me pareció también que no tenían ningún interés en recabar información, en preguntar el porqué de algunas cosas, de las críticas, de los elogios, no sé, en enterarse de algo.

Laura estaba contenta, pero no demasiado. No tenía la euforia típica de otros ganadores, a los que parece que les cuesta más bajar de la nube. Al contrario, la vi con los pies muy en el suelo, demasiado. Eché de menos a la Laura más festiva, la chica simpática y ocurrente de estos meses.




Marcelo estaba mustio, apagado, como el día de la final, como si no hubiera conseguido cambiar todavía el chip. Y Yago... pues estaba allí. De convidado de piedra más que otra cosa.

Los tres tenían un halo como de tristeza y de resignación, como si no estuvieran cómodos. Todo lo contrario de Terry y los novios, tan en su salsa y tan encantados con su papel en este circoTerry se moría de ganas por tener un enfrentamiento sonado con Marcelo, cosa que no consiguió porque él no estuvo por la labor. Por su parte, Chari y Rubén, si alguna vez tuvieron prejuicios por prestarse a este rocambolesco show, los han perdido por completo.

Esa actitud de los tres fue de lo poco digno de destacar en el debate. Bueno, si acaso también la incongruencia que supone que Yago, el concursante más falso y metemierdas de todos, vaya a pasar a la historia como el gran conciliador de esta edición. Inaudito. Nadie le reclama explicaciones por su ambigüedad,  nadie le pregunta porqué cuando le interesa justifica todos sus actos alegando que esto es un juego y sin embargo luego no haya sabido aceptar las críticas ni las nominaciones. Con lo fácil que sería pedirle que nos cuente porqué él podía fusilar legítimamente, en aras del concurso, y los demás cavaban su fosa con él si le daban un punto.  Yago dice, con total desvergüenza, que cuando habló mal de Laura era porque estaba enfadado por el daño que ella le hizo. Y nadie le contradice, como si tuviera más razón que un santo. Hasta la propia Laura se sintió otra vez obligada a pedir perdón. O resume su relación con Marta alegando que era una chica triste y aburrida. Con la que por supuesto no tendrá ninguna amistad fuera. Y se queda tan ancho.


Me llamaron la atención las imágenes que pusieron del casting de Marcelo. Casi no reconocí a ese chico tan guapo, tan simpático y tan lleno de ilusión, en el Marcelo malencarado del plató. Aunque ese Marcelo del casting es el que yo intuía al principio, el que me hubiera gustado ver, ese Marcelo hubiera podido ganar fácilmente. Hay quien dice que la culpable es Laura que consiguió amargarle la vida ahí dentro. Pero yo no lo creo. En todo caso fue él mismo quien se puso la soga al cuello y no llegó a sentirse nunca cómodo en esa relación, no estaba a gusto consigo mismo y lo acabó transmitiendo así. Pienso que el gran error de Marcelo fue no prodigar más su encantadora sonrisa. Hubiera ganado más batallas con ella que con sus insultos y su mal carácter.

También me sorprendió el cambio de Laura, tal parecía que al cambiar el color de su pelo hubiera cambiado a la vez su forma de ser y de comportarse. Se mostró muy cautelosa, poniendo cuidado en elegir las palabras. Puede que su familia la hubiese advertido sobre lo vulgar de su manera de expresarse y lo mucho que se había hablado de eso fuera. El caso es que en algunos momentos me costó reconocer a Laura en esa chica tranquila y sensata, incluso un tanto fría. Tanto es así que cuando la vi en un video llegando a Parla con Marcelo, me alegré de reencontrarme con ella, como si la que estuviera en el debate no fuera ella.

  
En fin, no digo con esto que ninguno haya estado fingiendo en la casa, para nada. Entiendo que las cosas cambien para ellos al salir. Sólo que me extraña que esta vez haya sido tan rápido. Se diría que se han desenganchado de gran hermano más deprisa que nosotros.

El jueves empieza El reencuentro y aunque todavía no se sabe nada, empiezo a ilusionarme con la idea de que entren Rubén y Chari. Que sus madres vayan a defenderles al plató. Y que sean los primeros expulsados. No puedo evitar regocijarme con la idea de ver a Rubén afrontando esa nueva derrota, él, que estaba destinado a grandes cosas en esto de los realities. Pobre lelo.



 Escrito por Maltissa; fotos por acrata.

va-riendo va-riendo

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